Breve Historia de la Cerveza
El mundo de la cerveza es un vasto terreno repleto de interesantes y complejas experiencias que han dado lugar a una bebida tan apreciada que está integrada en la cultura e identidad de muchas comunidades. De hecho ocupa el segundo lugar entre las bebidas alcohólicas más consumidas del mundo y cuenta con suculentos aromas y… Ver artículo

El mundo de la cerveza es un vasto terreno repleto de interesantes y complejas experiencias que han dado lugar a una bebida tan apreciada que está integrada en la cultura e identidad de muchas comunidades. De hecho ocupa el segundo lugar entre las bebidas alcohólicas más consumidas del mundo y cuenta con suculentos aromas y sabores que hacen de ella algo más que una bebida refrescante.

La Cerveza puede ser la protagonista de grandes festejos, acompañante de comidas y cenas, bebida reconfortante y fuente de sencillo placer por el simple hecho de saborearla con calma y con buena compañía. Su elaboración es fascinante y hoy cualquiera puede hacer su propia cerveza, con más o menos éxito.

ORIGEN DE LA CERVEZA
Las referencias más antiguas de la elaboración de la cerveza se hallan en unas tablillas sumerias con escritura cuneiforme que datan de hace mas de 6.000 años. En ellas se describe una que resultaba de la fermentación de cereales y que se conocía como sikaru. Las mujeres elaboraban panes malteados de cebada que sumergían en agua para que fermentaran. Al cabo de tres o cuatro días se obtenía una bebida con cierto grado de alcohol que endulzaban con miel y aromatizaban con hierbas y semillas. El «sikaru» se empleaba como ofrenda o como remedio para sanar a enfermos. Los babilonios adoptaron este arte de hacer cerveza y llegaron a elaborar 20 tipos diferentes. Siglos más tarde, los egipcios se convirtieron en verdaderos aficionados, llegando a tener un signo jeroglífico para la cerveza. Atribuían su invención a Osiris y era tan importante como el pan, pues la utilizaban de alimento y de remedio medicinal. Existen pinturas y jeroglíficos que muestran el proceso de elaboración, en el que empleaban espelta (cereal similar al trigo) en vez de cebada.

UNA BEBIDA DE BÁRBAROS
La elaboración cervecera se mantuvo saltando de civilización en civilización. Se extendió por el Mediterráneo y de ahí al resto de Europa, países nórdicos e islas británicas. Los griegos la llamaron «zythos» y los romanos «cerevisia». Aunque más escasa que el vino, fue una bebida habitual en el Imperio Romano, sobre todo en las provincias del norte y del este, de ahí que los romanos consideraran a la cerveza una bebida de bárbaros. La técnica empleada por los pueblos germanos hace 1.200 años era prácticamente la misma que la actual. Durante la Edad Media, las abadías cristianas del norte y centro de Europa perfeccionaron los métodos de elaboración y la consumieron como alimento para autoabastecerse -a veces era lo único que podían tomar durante la Cuaresma- y ofrecerla a los
peregrinos y enfermos que recogían. Cada monasterio y abadía guardaba celosamente la receta de su cerveza que podía estar elaborada con cebada, trigo, centeno o avena, y llegó a convertirse en moneda de cambio, ya que a veces se pagaba con Jarras de cerveza.

LA LLEGADA DEL LÚPULO
Hasta el siglo la cerveza se aromatizaba con el “gruit”, una mezcla de hierbas como el mirto, romero y brezo. que tenia función y por la que se pagaba un impuesto al señor feudal. La composición del “gruit” era secreta y se creó un oficio en torno a su elaboración de forma que ser grutero se convirtió en una profesión muy onerosa, pues había que pagar por adquirir este ingrediente fundamental, pero todo esto cambiaría gracias a un hallazgo revolucionario.
En pleno siglo XI la hermana Hildegard von Bingen (1098-1179) dedicada a la búsqueda de nuevos aromas y conservantes probó el efecto del lúpulo en la elaboración de la cerveza y comprobó que su sabor amargo la hacia más ligera y evitaba la proliferación de hongos y microbios que la estropeaban. Este nuevo ingrediente supuso todo un empuje para el transporte y comercialización de la cerveza. Los señores feudales intentaron impedir el uso del lúpulo, pues vieron peligrar su fuente de ingresos con el «gruit», pero los comerciantes de las ciudades hanseáticas del norte de Alemania, elaboradoras de cerveza, consiguieron su propósito y el lúpulo se instauró como nuevo ingrediente en la elaboración de la cerveza, que comenzó a importarse a los Países Bajos y al resto de Europa. De esta forma el “gruit” desapareció dando paso al lúpulo y, con él, a un nuevo impuesto a la producción de cerveza.

LA EDAD MODERNA
La elaboración de cerveza dejó de ser exclusiva de los monjes y los laicos empezaron a entrar en el negocio cervecero. Para poder competir con las abadías, se constituyeron en gremios cerveceros. Entre los siglos XIV y XVI surgen las primeras grandes factorías de cerveza. que se ubican en Hamburgo y Zittau. Para regular la fabricación de cerveza, en 1516 se promulgó la Reinheitsgebot o Ley de la pureza, en la que se establecían los ingredientes que debían utilizarse para la fabricación de esta bebida. Estos
eran: cebada malteada, agua y lúpulo. Guillermo IV de Baviera promulgó esta ley, no tanto para regular la fabricación de cerveza, como para su propio beneficio, ya que controlaba toda la producción de cebada de Baviera. Aun así, esta ley ha seguido vigente hasta bien entrado el siglo xx. La levadura todavía era desconocida y las fermentaciones hasta ese momento se producían de hecho, aunque los maestros cerveceros empezaban a recoger parte de la espuma de fermentación y a inocular la siguiente producción con ella. A principios del siglo XVII el consumo de cerveza ya era muy importante en el norte de Europa; en Amberes se consumían unos 400 litros por persona al año.

EL DESCUBRIMIENTO DE LAS LAGER
En el siglo XVI se produjo Otro hito importante. Hasta ese momento todas las fermentaciones habían sido altas, con una temperatura entre 15 y 25°C. Pero cuando los monjes de Baviera comenzaron a almacenar los barriles de cerveza en bodegas subterráneas, en alemán “lager», para mantenerlas frescas, percibieron que se producía una fermentación, aunque mucho muy
lenta y a temperaturas mucho más bajas (7°C), en la que las levaduras se depositaban en el fondo y la vida útil de la cerveza se veía incrementada. Comprobaron que era un tipo de cerveza distinto, más seca, menos turbia y más suave. Habían nacido las lager.

LA REVOLUCION INDUSTRIAL
En el siglo XVIII la Revolución Industrial transforma la fabricación de la cerveza, que pasa de ser artesanal a producirse a gran escala, aunque siguen quedando maestros cerveceros. Alemania, Bélgica y Gran Bretaña encabezan las grandes producciones. El consumo aumenta, sobre todo entre la clase obrera, que encuentra en esta bebida un bebida refrescante perfecta Y con la llegada del tren y la tecnologia del frío ya puede llegar mucho más lejos y más pronto.

LAS LEVADURAS DE PASTEUR
El descubrimiento de Pasteur en el siglo XIX puso nombre al cuarto elemento: las levaduras. Conocerlas y aislarlas supuso el desarrollo definitivo de las cervezas. Se purificaron las levaduras y se constataron los
beneficios de la esterilización de utensilios y del mosto. En 1883, en los laboratorios Carlsberg, consiguen aislar una nueva cepa de levadura, la «Saccharomyces carlsbergensis», que resulta ser la que produce la fermentación a temperaturas bajas entre 7 y 15°C que se daba en los lagern de las abadías alemanas. Esta levadura producía las cervezas lager más frescas, con sabores más equilibrados y estables, que desbancaron a las ale de fermentación convencional o alta. Esta cerveza empezó a producirse en la localidad Bohemia de Plzen, y con el nombre de Pilsen, alcanzó una gran fama que persiste en la actualidad. La metodología de la baja fermentación fue adoptada por otros países como Bélgica que, en 1897, ocupaba el segundo lugar de consumo de cerveza tras Bavaria.

LA CERVEZA HOY
La primera mitad del siglo xx no ha sido la mejor época para la cerveza. Las crisis y huelgas de principios de siglo supusieron una regresión en la industria, que tuvo otro parate con las dos guerras mundiales. Pero tras esos sucesos, Bélgica fue la primera en reaccionar. Se crearon grandes grupos cerveceros en detrimento de los medianos y la expansión de la cerveza creció. Ahora, en pleno siglo XXI, ha habido un cambio de mentalidad hacia la cerveza: el consumidor busca la calidad, perdiendo el interés por la cerveza industrial más económica, y vuelve a echar la mirada atrás encontrando el deleite en las peculiaridades de las cervezas artesanales.

Desde los años ’80 con la irrupción del “Beer Boom” en Estados Unidos se genero una nueva ola de cervezas impulsadas por el desarrollo del lúpulo y sus técnicas de aplicación, ademas se reflotaron y reinventaron estilos que habían caído en desuso creando un nuevo concepto en cerveza artesanal que dura hasta nuestros días, el mercado se hizo dinámico y cambiante, una gran cualidad que nos permite descubrir siempre algo nuevo en el vibrante ambiente cervecero.